¿Qué ve Jesús en la mujer?
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La dignidad femenina a través de los ojos de Jesús es algo que poco hablan, es más hasta me parece que Pedro y los demás discípulos no alcanzaban a ver a la mujer que como lo hacía si amigo Jesús.
Durante siglos, la historia ha intentado silenciar la voz de las mujeres, relegándolas a lo invisible, lo impuro, lo secundario.
Pero cuando Jesús caminó por Israel y por aquellos países, rompió radicalmente con esa visión.
Su trato hacia las mujeres no solo fue respetuoso: fue transformador, revolucionario y restaurador.
Jesús no vino a confirmar las estructuras patriarcales de su época, pienso a cuántos habrá hecho enojar porque para Él, la mujer tiene un lugar sagrado.
👣 Él vio lo que otros no veían
La mujer samaritana, rechazada por su pueblo y atrapada en relaciones vacías, fue la primera persona a quien Jesús se reveló como el Mesías, digamos que le contó a una mujer su gran secreto.
No a un discípulo. No a un líder religioso. A una mujer extranjera, sola, confundida… y profundamente amada.
La mujer sorprendida en adulterio, condenada por la ley, encontró en Jesús la única mirada que no buscaba destruirla.
Con solo una frase, “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, Jesús desmanteló siglos de condena sobre los cuerpos y decisiones de las mujeres y sobre el juicio del adulterio.
Y a la mujer con flujo de sangre, impura según las normas religiosas, Jesús no solo no la rechazó cuando lo tocó. La buscó, la miró, la escuchó… y la llamó “hija”.
Jesús no silenciaba a las mujeres: les devolvía la voz
En tiempos en que las mujeres no podían ni testificar en público, Jesús les dio palabra, espacio y propósito.
Marta y María lo recibían en su casa y aprendían de Él.
Mujeres lo seguían y sostenían su misión con sus recursos.
María Magdalena, la eligió Jesús para ser la primera testigo de la resurrección, la primera en anunciar el milagro más grande.
Jesús no solo aceptaba mujeres a su lado.
Las reconocía, las formaba, las enviaba.
Quizá por eso es que los varones les tenían miedo y las silenciaban.
¿Qué nos enseña esto hoy?
En un mundo que aún arrastra estructuras machistas, Jesús sigue siendo el mayor defensor de la dignidad femenina.
Él no calla tu voz, no te pide que te escondas, no te exige perfección para amarte.
Él ve tu corazón.
Ve tus heridas.
Y en lugar de juzgarte, te llama por tu nombre y te devuelve tu identidad.
Y si aún no te convence lo importante que es la mujer para Dios, solo quiero darte un dato más… En todos los episodios donde la mujer está sufriendo o tiene contratiempos, desde Agar hasta María Magdalena, Dios va al encuentro de la mujer.
La mujer no busca a Dios, como lo hace el hombre… Él siempre va a su encuentro a través de un Ángel, de Él mismo o enviándole a alguien…
Sanar tu valor desde la mirada de Jesús
Si alguna vez te sentiste invisible, recuerda: Él te ve.
Si alguna vez te juzgaron por tu pasado, recuerda: Él no te condena.
Si alguna vez creíste que tu voz no importaba, recuerda: Él confía en ti para llevar buenas noticias.
Si cargaste culpas que no eran tuyas, hoy puedes soltar esa carga. Jesús no te llama a cargar piedras, sino a soltar cadenas.
La espiritualidad de Jesús no excluye a las mujeres: las honra, las restaura y las impulsa.
Él no te pide que desaparezcas para ser santa.
Te invita a vivir en plenitud, con verdad, con propósito, con libertad.
Mujer: no estás sola, no estás rota, no estás olvidada.
Estás en el centro del amor de un Maestro que sigue hoy devolviendo alas a quienes se las han cortado.
Y desde esa verdad… puedes volver a caminar con la cabeza en alto.
Si no crees que eres:
Digna de amor
Una ayuda de Dios idónea en esta Tierra
Una mujer con dones y cualidades
Deja de dudar y escríbeme malito:coffeebreakconkarla@gmail.com
Hagamos realidad cada uno de tus anhelos, que Dios los puso en tu corazón como parte de Su Proyecto
De corazón a corazón
Karla Maldonado Cabieses




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