El diseño del amor
- 1 abr
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 abr
Cada relación inicia con ilusión, entusiasmo y la sensación de haber encontrado a “la persona correcta”. Sin embargo, muchas parejas comienzan a tropezar cuando los juicios y comparaciones se introducen en su vida cotidiana.
Las pequeñas críticas o la tendencia a medir quién hace más o menos pueden desgastar la relación y generar distanciamiento.
Tener hijos, cansa física, mental y emocionalmente y eso puede provocar que si tu pareja está en equilibrio pienses que “hace menos” que tú y ahí mismo comienza el remolino que los va a expulsar de la relación amorosa. Y aquí por esencias suele pasarle más seguido a las mujeres…
La clave para un matrimonio armonioso no está en la perfección, sino en comprender que amar no significa juzgar. Amar es valorar al otro por quien es, aceptar sus diferencias y complementar sus fortalezas y debilidades con las nuestras.
Cuando se pierde la visión del “nosotros”, comienzan los conflictos y la relación se aleja del equilibrio que permite disfrutar del amor pleno.
Cómo se vive la complementariedad
Una relación no funciona cuando ambos intentan imponer sus expectativas o cambiar al otro. La verdadera armonía surge cuando se reconoce que cada uno tiene un rol único y que juntos forman un equipo: la suma de sus virtudes y diferencias genera un equilibrio.
Comprender y asumir que nadie es perfecto
Valorar la forma en que cada uno aporta al crecimiento de la pareja
Evitar comparaciones y competencias silenciosas
Construir un vínculo basado en apoyo mutuo y respeto
El amor consciente se refleja en la acción, no solo en la intención. Cuando ambos ocupan su lugar y se complementan, la relación fluye de manera natural. Para lograrlo hay varios tips que te voy a contar ;)
Vivir en el “paraíso” del matrimonio
La armonía no es perfección, sino equilibrio y disfrute compartido.
Cada acción de cuidado, respeto y reconocimiento fortalece la relación. La relación se mantiene viva cuando se cultiva la gratitud, la paciencia y la aceptación constante del otro, incluso con sus defectos.
No juzgar, comprender
No competir, complementarse
No culparse, asumir responsabilidades
Dar valor constantemente y elegir estar juntos
El paraíso se construye día a día, con decisiones conscientes de amar, aceptar y celebrar a la pareja. Este enfoque no elimina los conflictos, pero permite resolverlos sin romper la conexión.
Hay un Plan que quizá no lo recuerdas, un Plan de Dios
Dios ve que el hombre no debe estar solo, y crea a la mujer como su complemento, su ayuda idónea.
No para competir.
No para imponerse.
Sino para construir juntos.
El problema no es el diseño.
El problema es cuando dejamos de vivirlo y se nos olvida para qué formamos una pareja con quien elegimos. Porque a tus padres no los elegiste, a tus hermanos sí tienes tampoco los elegiste, pero a tu pareja ¡sí!
Sin importar la religión en la que creas, hay una verdad universal que no se puede negar, y es que hay Alguien más grande que nos creó, para mí es Dios.
¿Le puedes quitar el ADN a tu hijos? Obvio no hay forma, aunque rechazarás a tus hijos, seguirían siéndolo; pues eso pasa igual con el proyecto de la vida en la Tierra creada por Dios, no podemos quitarlo de la ecuación.
Cuando quitamos a Dios del centro y lo reemplazamos por el juicio, la exigencia o el control.
Dios nunca se aleja. Somos nosotros quienes dejamos de mirarlo.
Y ahí es donde todo se desordena. Cuando nos “salimos del paraíso”
Peroooo, volver no es mirar al pasado… es reconocer:
👉 en qué momento dejé de amar y empecé a medir
👉 en qué momento salimos del “nosotros”
👉 en qué momento quité a Dios del centro
Porque el paraíso no es perfección… es la armonía que se vive cuando cada uno ocupa su lugar y Dios guía la relación.
Y siempre se puede volver 🤍
Puedes comenzar por dejar la competencia y comenzar hoy eligiendo ver una cosa diaria por la que puedes agradecerle a tu pareja, eso abrirá la puerta a que veas la abundancia que si viven.
Si al leer esto sentiste que en algún momento pasaste de amar… a medir, ¡no estás sola!
Hay un camino para volver. Un camino para reconstruir, sanar y reencontrarse desde el diseño original.
Por eso escribí Matrimonio ¿Beso, reto o rezo?, que es una guía práctica para entender tu relación, tomar decisiones y volver a elegir el amor con conciencia.
Porque a veces no sabes si besar, vencer el reto o rezar… y justo ahí es donde necesitas claridad.
Si hoy quieres empezar a transformar tu matrimonio desde dentro, este libro es para ti (toca la imagen)
¿Tu matrimonio necesita más conexión emocional, más diálogo… o volver a Dios?
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Que tengas un fabuloso momento
Karla Maldonado Cabieses






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